Si queremos lograr lo que dice el título, es evidente que sentimos que hay problemas acuciantes y que afectan en distinta medida e intensidad a la población de todo el globo terráqueo. Esto significa que para su logro, hay factores que debemos asumir y cambiar TODOS, incluidos quien escribe y el lector.
Existe en nuestra especie humana un sistema de actitudes que ha sido permanentemente nociva, negada e ignorada sistemáticamente, que no ha permitido desde lo más profundo, que se establezca entre nosotros una Estrategia Evolutiva Estable (EEE), en una vida con el derecho al nacer, de tener durante toda nuestra existencia, las necesiddes básicas satisfechas. Para poder empezar, hay que ubicar cual es el error principal que permite el arranque de la acción o inacción humana que produce los problemas de base. Encontrar el origen no es sencillo, la mayor parte del posible inicio depende de otra causa anterior. Realizar una autocrítica, es aún menos eficaz, solemos ser muy indulgentes con nosotros mismos. Además, la causa debe ser modificable pacíficamente por voluntad propia, y existir consenso social para que actuemos en tal sentido. Luego de varios años, gracias a la ciencia, encontré un probable inicio, que es la posibilidad de manejar nuestra materialidad equilibriándola con la espiritualidad y energía. Para transformarlo en una ecuación, sería cumplir que: materialidad + espiritualidad =Constante; es decir M+E=Kte
Para comodidad, haremos Kte= 10. O sea si el materialismo es igual a la espiritualidad, ambos valdrán 5 puntos. Con un materialismo muy acendrado, nueve veces superior a lo espiritual, este último solamente valdrá 1. Y una espiritualidad superior; de 9 puntos, requerirá un materialismo muy pequeño de 1 punto. Este último caso sería lo máximo aspirable dentro del homo sapiens sapiens, porque para un ser todo espiritual debería desaparecer materialmente o al menos la consideración de nuestra materia, debería ser nula. Es discutible en que estadío se encuentra nuestra especie, pero lo que es evidente es la tendencia de los humanos que es a un máximo de materialidad y un mínimo de espiritualidad. Todo lo actuado históricamente por la mayoría de la especie coincide con ello.
Lo más difícil es sacar de escena a nuestra civilización del equilibrio en que nos encontramos, para llevarlo hacia una mayor espiritualidad y una menor materialidad. Y el miedo principal es que nos ocurriría en la realidad al llegar al equilibrio: (M)0+(E))10=(Kte)10 El terror sería que desapareciéramos materialmente y fuésemos todo energía o espíritu. Pero no podemos adivinar un futuro evolutivo, que podría ocurrir en miles o millones de años. En cambio a nadie aterroriza ser solamente materia, y que desaparezca su espíritu, especialmente si es millonario en bienes.
Pero el problema ha sido lo vivido, que a través de la historia del homo sapiens, sapiens, ha conducido a una fortificación del materialismo, porque nadie se espanta ante su concepción y nacimiento, pero sí casi todos ante la desaparición que representa la muerte. Todo esto señala que el camino andado en pro del materialismo y en desmedro de lo energético o espiritual, no es correcto desde el punto de vista de la Naturaleza, ya que esta señala una tendencia en sumar energía y no ser un conjunto de pequeñas energías, provenientes de cada unidad celular. Esto lo logra con la suma de la materialidad de todos los individuos que producen una energía única y mayor.
Es el caso de la suma de células para lograr algo nuevo que contenga una energía única resultante de la sumatoria de todas las células partícipes. Es lo que ocurre al formarse un órgano, o cuando se unen los órganos para formar un sistema. Siguiendo esa línea Natural, deberíamos unirnos todos los humanos materiales para formar algo nuevo, como sería un órgano social, que contendría toda la suma de energía y espiritualidad en forma conjunta, posibilitando esa nueva fuerza acciones evolutivas, inalcanzables en forma individual.
Esta acción constituiría un acto cooperativo global, ya que cada individuo tendría su materialidad, pero en función de participar de una enegía y espiritualidad sin precedentes como ocurrió cuando la unión de las células formó a los órganos. Cada individuo existente y los nuevos que se acoplaran, participarían de lo gestado, logrado, mantenido y proyectado en cuanto a su energía y espiritualidad, que crecería hasta que la materialidad de cada ser fuese el mínimo posible, y luego aumentaría solamente por el nacimiento y acoplamiento de nuevos seres.
Esta es la única tendencia natural existente, que pasa a accionar en forma diferente, cuando se generan los órganos, que se determina por la nueva ecuación que es la siguiente: Sumatoria de la Materialidad = Energía Total Producida, o sea SM = ETP. Esto significa que en el caso individual, al aumentar la materialidad, disminuye en igual proporción la espiritualidad y en el caso de un órgano asociado, la suma de materialidad asociada más la individual que se asocie, hace que la energía total producida aumente en la misma proporción.
El humano ha rechazado la unión de seres, no se asocia formando un órgano que consolide su especie, lo cual generaría como se lo señala la naturaleza, un conjunto de espiritualidad creciente. Favorece un crecimiento individual que al aumentar su materialidad, disminuye su espiritualidad. Este es el problema esencial que impide una solución verdadera de fondo en la sociedad.
La única ruta posible, es encaminarse en lo que marca Natura, porque no conocemos el papel que nos tiene asignado. Y para no enojar a la naturaleza, debemos obrar respetándola y no agrediéndola o ignorándola. Ejemplos de pruebas de que se enoja, es el resultado de la contaminación ambiental y la respuesta que está teniendo al provocar el calentamiento global. Lo atroz e insólito, es que estamos en perfectas condiciones y fácilmente podríamos obrar para eliminar el poblema esencial, y por lo tanto hay que generar conciencia para que la sociedad encare al menos un cambio de orientación, aunque sea lento, ya que en más de cinco mil años poco o nada se ha logrado, muy por el contrario. Aunque poco se ha hecho e investigado sobre la mejor metodología para lograr resultados, que por ahora se reduce a una especie de oración fervorosa y sincera, como suele hacerse en un rezo u oración.
Sabemos y está demostrado, con la ciencia actual, la posibilidad de cambiar la expresión de las copias de los genes que intervienen en la determinación de actitudes que conducen a exacerbar el materialismo o disminuir el espiritualismo. Y se logra como hemos dicho, repitiéndolo reiteradamente y con mayor resultado si se hace en conjunto con otras personas.
Hay que orientarse a disminuir la expresión de los genes que intervienen en el egoísmo, la codicia, el engaño, la agresividad y similares. También es útil aumentar la expresión de genes altruistas y similares. Es algo totalmente inocuo, y es una cuestión de índole moral el no animarse a intentar ser mejores y menos materialistas. Habría que comenzar a difundirlo y explicarse en colegios, para lograr cambios en el futuro. Un ligero cambio, casi imperceptible, es de gran utilidad, ya que la persona comienza a mirar las cosas desde un punto de vista más comunitario y cooperativo, y forma otras opiniones, sea cual fuere su idea política, económica o religiosa. Ello ya es muy positivo, se van logrando más acuerdos sinceros y se comienza a ver al otro como un par o hermano, y sobre todo nacen ideas diferentes de menor materialismo y mayor espiritualidad, que es el primer paso para un mundo diferente. Las soluciones no se logran siempre dando vueltas alrededor de lo mismo, sino encontrando y modificando los hechos que producen acciones nocivas entre nosotros.Debemos crear un órgano que nos abarque a todos y nos cobije. Definitivamente.