Desde que nos conocimos éramos conscientes de que sólo sería un juego sin condiciones ni reglas. Tú sabias que no podía ofrecerte nada más que momentos de felicidad. Muchas veces te lo dije para que ninguno de los dos sufriera en esta relación que es prohibida. Y aun así, sin compromisos quisiste entregarme tu ser. Pero con el tiempo te falló el corazón y te enamoraste de mí. Y es algo que no puede ser. Tú ya te sientes con mucho derecho y me reclamas, pero sabias que soy casado y que el cariño de mis hijos y el amor que me da mi mujer son lo primero en mi vida. Y no voy a cambiar lo que tengo por ti. No imagino por un instante que los pueda cambiar, no seas tonta, inocente mujer.
Considero que debes irte lejos mujer, lejos de mí y de lo que vivimos. Te dejo libre para que hagas lo que tú quieras…es lo mejor, y que te olvides de mí. Sin llanto, sin culpas. Ya no quiero saber más de ti. Los dos somos culpables de lo que está pasando, pero más tú porque nunca comprendiste lo que fuimos, yo... no veo conveniente por tu culpa sufrir.
