Cómo han pasado los días, rápidos, lentos, furiosos, pasibles, intensos… tan naturales y llenos de color, azules como el mar, amarillos-naranja como un amanecer, un atardecer; grises como días lluviosos, claros como tus ojos.
Asimismo, los tic tac de las horas, de mis horas, horas muertas ya, a veces insuficientes, pero muy rebozadas hasta del mismo silencio…
Mas sin embargo, siempre encuentro algo, alguien con quien jugar oníricamente, juego a escribirle poesía, juego a esconderme, juego a marcharme y regresar después, salgo y entro, jugamos bajo la lluvia, en la tierra, en la arena, me escondo en el pensamiento y luego aparezco entre sus letras.
Entonces, tan solo sé que existo para algún día marchar después.
