Tatuaste tu piel sobre mi piel, matizando mi silueta con tu tacto, dibujaste la sensatez y la belleza del amor, con suaves figuras de tu ser
y el mío. Y dejaste tus besos tatuados en mis labios, con sabor a libertad.
Sentí que te amé desde aquel primer día, sin miedo, tan libre
así nada más.
Hoy nos separa la distancia, pero tu recuerdo lo llevo tatuado en mi pensamiento.
