Te escogí además de lo que por ti mi alma siente,
te escogí porque eres una mujer fuerte y valiente;
Al pasar frente a mí llenando mis aires de regocijos
supe que había encontrado a la madre de mis hijos,
y sentí dentro de mi alma más que cualquier cosa
el incontrolable deseo de convertirte en mi esposa,
deseo que Dios hizo realidad cuando un hermoso día
dijiste en el altar sí; Has de ser por siempre mía,
en cuerpo y alma, porque me quieres, porque te quiero,
porque sin tu dulce amor siento que lento muero,
y he de rogar a Dios porque nunca llegue a perderte.
Soy el más afortunado de los hombres por tenerte.
