Desde el día en que me dejaste, mi corazón se fue
contigo y mi vida por fin vio el atardecer de mi soledad.
Isabel, solo dios y tú sabéis que siempre mantuve la fe
en nuestro amor y luché con todas mis fuerzas para no perderte
pero el cielo y el infierno se confabularon en mi contra para
no poder ser feliz jamás.
Hoy me siento con un rey sin trono ni reino
estoy acompañado pero solo, y sufro mi terrible soledad
teniendo cerca físicamente pero a muchos kilómetros de
distancia a nivel emocional.
Tú hiciste tu familia luego de romper mi corazón
y yo me repito una y otra vez: qué pecado he cometido tan
imperdonable como para perderte para siempre.
De nada serviría regresar en el tiempo
una y otra vez si tu respuesta sería
la misma: “fue un error haberte conocido” dijiste,
Después de haber batallado mucho tiempo por nuestro amor.
No sé si todavía te amo
O simplemente
Te sigo extrañando.
