¿Cómo vivir sin lo único que querías?
Nunca busqué amor, dinero, fama, éxito. Yo quería ser libre siempre.
En mis manos llevo grilletes, que pesan, que me agobian, que me hunden. En mis muñecas están las ataduras que son las consecuencias producto de decisiones erróneas, una a cada lado... esa es mi condena.
En cada respirar, en cada paso, en cada segundo rezo porque este tormento termine, quisiera que los días pasaran tan rápido como los escasos momentos de efímera alegría que experimento. Si tan sólo pudiera tener una oportunidad para reiniciar todo tendría la esperanza de poder salir de esto, si pudiera advertirme del tormento que pago me podría salvar pero... No puedo.
Los días pasan, las semanas se acaban y los meses comienzan pero yo, desde aquel día, vivo sólo por obligación estoy envenenada por dentro y el odio me consume. Con sonrisas falsas y relaciones de papel me aferro a no hundirme en el profundo mar que aclama por llevarme si tan sólo tuviera un poco más de valor pondría fin a este tormento y si es vida lo que me condena que sea la muerte la que me salve.
