¡Siempre con mi admiración Claudia...!
No me gustan los días grises en soledad, nubes tormentosas cargadas de rocío, se forman en mi interior. Lluvia de tristeza comienzo a llorar.
Relámpagos emanan del corazón que late a cada instante por una bella ilusión, un sueño. un recuerdo cual rayo surge de mi ser... eres tú bella mujer.
Gota a gota comienzan a mojar, mis mejillas, mis labios y mi boca, me estremezco por el frío invernal y tu imagen presente en mi cerebro, calma por completo este huracán.
Llega la calma... el alma se despeja, resplandeciente sol ilumina la razón, de nueva cuenta siento tu presencia, ¡hermoso ángel terrenal!
