La amistad del presente,
recibida con ingenuidad,
admirada por la gente,
no es más que vanidad.
Tu alma fingiendo estaba
con oscuridad y nulidad,
creía en tu palabra,
pero era falsedad.
Tu mirada profunda y vacía
a mi corazón destrozó,
ruin fue tu fantasía
que a mi alma congeló.
Del asombro nublado
y la razón equívoca,
fuiste un retrato engañado
y una maldad a mi boca.
Apócrifo a mi vista,
bondad parecía;
crueldad a mi vida,
en tu sombra padecía.
Amar se transformó en odiar
y querer en lastimar,
por un amigo cruel
que me lastimó con su hiel.
Tan solo lealtad quería,
procedente del talento y la hidalguía,
pero no fue simpatía deseada,
sino hipócrita e interesada.
Mi camino se desvanecía
en cada paso y acción,
la soledad compadecía
a mi débil corazón.
Buscando la salida de mi ser abatido
dejé la orfandad por el consuelo;
en alguien nuevo me he convertido,
he por fin pisado el suelo.
