Y es que aquella musa,
Es tan dulce y tierna,
Y soñadora.
Y a su amado lo tiene
En un pedestal de mármol
Decorado de piedras
preciosas.
Ama tanto a su príncipe
Qué lo arrulla con sus
Cálidos brazos de amor.
Ella no quiere verlo triste,
Acaricia su frente y su cabeza.
Y con sus palabras dulces
Llenas de ternura le dice,
Que él es su príncipe
De sus cuentos de hadas.
Ella también se recuesta
En su regazo,
Y comienza a acariciar
Su hermoso paraíso
Qué la emboba
Y la hace caer en coma.
Tan feliz se siente la
Musa cuándo él la toma.
Y de repente ella viaja como
Paloma, al cielo de su alma.
Ella la musa se siente confortable en sus brazos
Porque cuando duerme
En su paraíso
Se siente amada y protegida.
Es por eso;
Que la musa con su mirada
Perdida divisa aquel horizonte
Dónde un día lo vio
llegar.
Y todas la mañanas
Abre aquella ventana.
Porque ella
espera con ansias
Su regreso,
Para llenarlo de caricias
Y besos.
