Recuerdo el momento en que comenzamos a hablar, no sé la fecha exacta, por noviembre/diciembre, pero se que te necesitaba y estuviste ahí, me hacías reír, sonreír... Contigo volví a ser feliz, poco a poco tus tonterías me ayudaban. Llegó enero, febrero; un nuevo año comenzaba y fuiste tú quien me necesitó, lo hice lo mejor que pude, lo intenté con todas mis ganas porque no podía verte mal, no después de tanto.
Llegó marzo y por más que intentaba negarlo, había algo ahí, entre nosotros, que crecía y crecía cada día.
Entonces pasó, lo reconociste y yo no fui capaz, tenía miedo de equivocarme.
Pasó algo, un momento fugaz pero significativo.
Llegó abril y lo hice, te dije lo que sentía y hablamos, hablamos más de lo común sobre nosotros.
Llega mayo, un mes que viene con pruebas, acantilados y tormentas.
Y me preguntó, seré capaz de arriesgarme, de darte todo lo que quiero darte...
Pase lo que pase, me vas a tener siempre ahí, porque lo que tú me has hecho sentir, no lo ha conseguido nadie antes.
Eres mi amigo pero eres algo más. Y espero que todo vaya a más.
Te veo en mis sueños como cada noche.
