Un día conoces a una persona por azares del destino. Pero esa persona está casada, ya tiene una vida hecha.
Pero esa persona te dice que tiene interés en ti: se hacen amigos, en ocasiones platicas con él y surge sin que te lo esperes o sin que te lo propongas, el amor.
Y no te importa que tenga una pareja, das rienda suelta a tus sentimientos, porque esa persona siente lo mismo hacia ti y todas las personas que están a tu alrededor te dicen que estás haciendo mal.
Piensas y dices: “pero si Dios lo puso en mi camino es porque él así lo quiso, Dios va a estar contento porque es amor lo que sentimos los dos.
Pero si un día decides estar realmente cerca de Dios. Estar bien con él, contigo misma y lees la palabra de Dios, te darás cuenta que nos pone tentaciones, pero nosotros decidimos el camino que queremos seguir.
Y leyendo su palabra podemos darnos cuenta que a él no le agrada nada de eso.
Cada quien sigue el camino que quiere seguir ¡¡¡no confundas el camino!!!
