Tú y yo sabemos quiénes somos en realidad.
Por qué nos escondemos detrás de una máscara,
cuando estamos con alguien más.
Es una paradoja.
Tenemos la misma cicatriz marcada en el corazón.
Misma que marca lo que alguna vez tuvimos
y sabemos que jamás desaparecerá.
Qué irónico pensar que no fuimos lo que queríamos,
sin embargo solo queda el juego que jugamos.
