De nuevo... "Es la última", susurra el corazón, la última lágrima que recorre mi mejilla a causa de este adiós.
Me queda completamente claro que ha sido poco el tiempo, que las circunstancias no fueron las mejores, se que te vas y no hay marcha atrás, definitivamente no me duele tanto tu adiós, me duele más tu ausencia, ¿cuanto tiempo tardará en acostumbrarse el corazón? Como olvidar que me enamoré de esos hermosos ojos que al mirarme cautivaban cada espacio de mi ser, que sin hablar me hacían sentir que todo estaría bien, ese perfecto mar de tu mirada donde podía pasar horas completas, perdida en el.
Encontrar la salida nunca me fue fácil, para mi esos ojos azules son los más hermosos, no por el simple echo de ser azules sino porque me permitieron ver mas allá de tu superficie, un tanto fría y llena de heridas, cuando nuestras miradas se encontraban a mí me parecía una mezcla perfecta, podía ver a la persona más dulce, sincera y capaz.
Tus ojos nunca mentían, me acostumbré a preguntarles miles de cosas sin necesidad de usar palabras, sobre todo esos ojos me enamoraron más porque fue la mejor casualidad que me pudo haber pasado cuando los encontré aquella tarde tras la puesta de sol, aquella vez que los miré por primera vez, y supe que no me cansaría de verlos a diario.
Nuestras miradas fueron las que nos unieron, las que marcaron el destino, como no enamorarse de una mirada así, tan sutil, tan sincera, tan única... ¿cómo acostumbrarme a ya no verla más?
Pero lo peor aún fue la perfecta combinación con tus manos... Voy a extrañar las veces en que tus manos me acariciaban, cuando recorrían mi mejilla e intentabas ser lo mas cuidadoso y suave. Decías que tus manos eran toscas... Para mí eran las mejores, no había sentido en otras manos lo que sentía en las tuyas, me demostraban que lo que me contabas era verdad, junto con tus ojos contaban toda tu historia.
No sé como en tan poco tiempo pude enamorarme tanto de ti...
Tal vez nunca había conocido a alguien así. Con ese gran espíritu. Contigo podía pasar horas platicando de cualquier cosa con la mayor confianza, era lo mejor que podía sucederme en un día. Nunca tuve miedo a hablar contigo, a estar en lugares con quien nadie más me atrevería a estar...
Hasta ahora lo único que me da miedo decirte es todo esto, tengo miedo a que sepas cuanto te quiero, por el simple echo de que nunca supe lo que sentías realmente por mí, esa fue, es y será mi mayor duda; porque aún no se que voy a hacer ahora que te marches... Pero aunque estuviera en mis manos que no te fueras, créeme que no te detendría.
Conozco tus sueños, sé cuanto quieres luchar por ellos por eso prefiero que te marches, que los cumplas y que seas feliz... Gracias por dejarme valiosas lecciones, por motivarme, por enseñarme cosas que ni siquiera conocía y no sabía que me gustaban, por ser más que mi suplemento, por ser mi complemento... No puedo decir que no me dolerá este adiós, ¿Como no doler si te convertiste en parte de mí?...
Pero lo que te puedo asegurar es que las únicas lagrimas que volverán será al recordar los mejores momentos que ahora ya no puedo regresar... No te preocupes siempre vivirás en mi mente, no se que pase después pero siempre estaré ahí para ti si decides buscarme.
Si nuestro destino es estar juntos, nos vemos cuando decida juntarnos.
Y como siempre ni siquiera aquí puedo expresar ciertas cosas. Tú sabes bien que prefiero guardar algunas porque son cosas que ni mi mente entiende pero lo único que te puedo decir, es que a pesar de todo te quise demasiado porque no puedo creer como fui capaz de no creerle a mis ojos y confiar en los tuyos... Esa simplemente la peor parte.
Siempre en mi memoria..
Adiós.