En lo profundo de mi pensamiento vive otro que no soy yo, mi piel siente el aire que la toca y como abrasiva caricia lo detesto, sencillamente he visto tu corazon y al quitar las máscaras te descubres ordinaria cuando te creí divina.
Gritas al mundo mi fracaso, punto de la historia de un hombre en que dejas caer, oro por plomo, sonrisas que se pierden entre la verdad y la mentira, deseo y ambición; el invierno de Vivaldi y el concierto de Aranjuez en mi corazón sollozante que entre violines y guitarras te imagino tomando lo que de mi vida es tuyo.
Quiero morir escribiendo tu nombre y mi fracaso, que sepan que te amé y que me he equivocado, que eres tú y solo tú, que te irás lo sé ya de antemano y destruido solo la libertad de odiarte queda. Necesito un beso en la sien de mi madre, necesito morir escribiendo: un café, una pluma, un cigarro y tu presencia infame e invasora. Para que no pare de escribir mi mano, llegue la muerte silenciosa y me de un abrazo frío o tan siquiera un nuevo amor... aparezca al alba.
