Yo hoy solo les enviaré buena vibra y un corazón lleno de ilusiones y deseos para ustedes.
Que su corazón sea claro, que sus ideales sean altos, que se dominen a sí mismos antes de pretender dominar a los demás, que aprendan a reír pero que también sepan llorar, que avancen hacia el futuro, pero que nunca olviden de donde vienen.
Que tengan suficiente sentido del buen humor, de modo que puedan ser siempre serios, pero que no se tomen a sí mismos demasiado en serio.
Que tengan humildad para recordar siempre la sencillez de la verdadera sabiduría y la mansedumbre de la verdadera fuerza.
Simplemente que algún día puedan decir: ¡No he vivido en vano!
