Con un sol abrazador a llegado el verano lentamente los días se vuelven
interminables, será que yo extraño tanto el otoño con sus hojas, los días
cálidos donde todo me habla de ti…
¡¡Como extraño las hojas!! Ya no puedo encontrar tu mirada, hoy están
en todo su fulgor con su verdes esplendorosos y cobijan bajo su sombra
a los hombres y a todos los seres que buscan el alivio del agobiante calor,
qué tristeza... me he quedado como tantas veces con las manos vacías.
No es que no me guste el verano pero me he quedado sin mis hojas
de otoño y miel, NO puedo encontrarte en ninguna parte solo en mis
sueños como en cada noche, que largos y nostálgicos se vuelven los días...
¡¡¡Por dios y pensar que falta tanto para que llegue el otoño!!!...
“Lo que dure el verano”...
“Como una sombra que se diluye castigada por el sol de este día, me pierdo en los
árboles buscando el frescor de sus ramas, mis ojos desesperados buscan en todas
parte mis hojas de otoño y miel que no puedo hallar, que soledad siento en este
momento lo único que tenía de ti eran mis hojas y tu recuerdo, seguiré
sin rumbo como una ola en el mar para morir como cada día sobre la playa de
mi destino, romperá la ola sobre las arenas de la realidad y una vez más quedará
tu nombre escrito en el silencio y el grito mudo de mi corazón pronunciando tu
nombre”.
“Como quisiera gritar tu nombre a los cuatro vientos poderlo liberar del silencio que lo tiene prisionero en un rincón de mi alma, donde guardo los recuerdos más sagrados junto a la inocencia perdida y la imagen de tu rostro cuando lo vi por vez primera”.
“Pasan los días, los meses y las estaciones, y yo sigo soñando contigo, escondidas
en mí corazón en el rincón donde anidan los recuerdos tengo guardadas cada una
de tus sonrisas y tus miradas, cada noche las recuerdo y las acaricio en silencio sin
que sepa nadie mi sufrir, para que contarlo si no tiene solución, por eso prefiero el
silencio para estar Imaginariamente cerca de ti o al menos de tus recuerdos”.
“Llega la noche mi fiel compañera y cómplice de mis desvelos, con los ojos cerrados
Simulando estar dormido navego por mi mente, buscando tu mirar me sorprende
tu sonrisa y quiero abrazarme a ella, sigo en mi corsario de sueños navegando
por los mares del recuerdo persiguiendo tu boca y tus ojos otoño y miel,
el viento de la realidad castiga mi barca quiere que naufrague en el mar del olvido,
pero las velas de mi memoria luchan sin pausa y sin aliento venciendo al dios
Poseidón y Eolo... dios del Viento”.
“La luz del nuevo día me sorprende en mi cuarto, amarro mi barca al
muelle de mi nostalgias, para volver a comenzar un nuevo día, me visto
con el traje de hombre feliz para comenzar mi jornada, deseando que
llegue la noche para volver a soñar contigo, engañándome a mí mismo
y pensando que es la realidad y no otro de mis sueños, hoy he decidido
quedarme dormido… despiértenme
cuando llegue el otoño, MI OTOÑO con mis hojas con sus vientos que
susurran tu nombre en mis oídos, ¡¡¡¡déjenme seguir soñando no quiero
despertar!!!!, déjenme seguir dormido que es mi forma de seguir viviendo
en mi mundo donde estoy junto a ti, suelto las amarras de mi barca las
velas al viento, mi viejo corazón capitán de mi corsario grita…
“Proa al mar de los sueños” navegando llegaré hasta la isla de mi memoria
donde habitan todos tus recuerdos… Lanzaré
el ancla de mi ilusión, descenderé, besaré las playas soñando que es tu boca,
me quedaré para siempre y seré el eterno naufrago en la isla de los recuerdos.