Estaba la sinfonía de alguna canción cuando, había mucho que beber , no era drástico ya que no había que pagar por el. Bailamos armonizados por todos los tonos y letras escuchadas, seguíamos con el alcohol regalado entre consiente te recuerdo decirme ¡vamos por algo de comer! cedí al paso, ya que mi estómago lo requería.
En su regreso de aquello percibí la calma y deseo que llevabas encima esa noche, sin dudar yo tenía concordia con todo el emblema.
Era un lugar nada usual, un lugar cegado por la noche, bañado por la luna y decorado con algunas ramas, nos adentramos allí.
Besé tus labios húmedos, que sin retorno abarcaban los míos, era la primera ves que los besaba ¡tanto me gusto!
Sentí tu calor y tu ansia muy cerca de la mía, sentí lo pasional de tus manos recorriendo mi pierna sobre las medias que tanto me gustaban. De pronto se encontraban bajo la falda negra que llevaba aquella ves, mi corazón quería salir de mi garganta, de lo rápido que latía, sentí el escapar de mis ríos ardientes empapando un poco lo que le cubría. Tus manos frías le hacían caricias vehementes, y sentí la textura de entre tu pierna de tu pantalón elegante , realmente eso te excitaba, estábamos como unos locos, como unos cuerdos deseando mas.
Y me tomaste fuertemente, te di la espalda, ligeramente bajé mis medias y con ella mi ropa interior. Me abrazaste a ti sigiloso pero no menos calmado, me tomaste por la cintura y mis manos sentían el raspar de la pared, sentía tu respiración muy agitada lejos y cerca de mí, mientras yo te contaba entre gemidos cuanto te había deseado antes y tu contribuías a mi correspondiendo. Recordamos que aquellos tonos y letras de canciones seguían sonando, y que un trago venía bueno.
