Ya besé las mejillas saladas de la melancolía,
los labios amargos del rencor,
el beso lento y tembloroso de una hermosa tristeza.
Besé el recuerdo de los labios de la lejana nostalgia,
los labios rojos y ardientes de la enardecida ira,
pero yo quiero tus labios, esos que son puro amor.
