Algunas veces se extiende la mirada más allá de lo que podemos ver. Yo contemplo en ti aquello que pareciera que ignoras; eso que me atrae sin control hacia ti, como queriendo tomar una parte que me falta. Lo cual sin tratar de entender me lleva a una pregunta: ¿por qué tus ojos no pueden mirar lo mismo? ¿Están cerrados o asustados? Me seduce finamente la sensación de ser un manojo de nervios estando frente a ti; lo que confieso disfrutar plenamente.
Tu sonrisa es perfecta y simplemente podría quedarme mirándola las 24 horas seguidas, incluso 25 o 26… ¿qué más da? Me han llegado a decir que eres uno de esos patanes que juega a ser altivo y empedernido; aunque por la misma razón que me pierdo en tus ojos y mi control se vuelve tan frágil como un spaghetti, no logro poner importancia a las “malas lenguas”; así que una vez más podría quedarme en el intento de conocerte o darme cuenta de que mi cuerpo solo te sigue de manera rítmica como mis latidos, lo cual me es sencillo llevar, como un vals. Algunas veces, solo algunas… me sueño tan cerca que por ello despierto con una sonrisa, la cual agradezco a tu mirada distraída.
¿Qué más da? Podría ser un riesgo, pero arrepentirme, ¡Jamás!
