Si me escuchás, mamá.
Si me escuchás, mamá, aunque sea un ratito,
te cuento que acá sigo, aprendiendo despacito.
Que a veces me río y a veces me duele,
que hay días que el mundo sin vos se me vuelve más leve y más cruel a la vez.
Si me escuchás, mamá, decime que ves
cuando cierro los ojos y te busco otra vez.
En el olor del café, en tu voz en la cocina,
en la forma en que el sol entra y me ilumina.
No te fuiste del todo, mamá, te quedaste
en cada consejo que un día me dejaste.
En mis manos, en mi fuerza, en mi forma de amar,
en cómo cuido a mi hija, como vos me supiste cuidar.
Si me escuchás, mamá, no te preocupes por mí,
voy a seguir, te lo juro, aunque te extrañe así.
Y cuando la noche se hace muy larga,
cierro los ojos y sos vos la que me abraza.
Te amo, mamá.
Hoy, mañana y siempre.
