Sin muchas palabras para dar en este año que inicia puedo albergar y atesorar en mi corazón las horas buenas que he vivido al lado de personas especiales, excepcionales y diferentes.
Muchos han viajado, otros partieron a una eternidad donde nos volveremos a encontrar, otros simplemente se alejaron y otras permanecen tan cerca para sentirlos siempre y constantemente.
Doy gracias al Padre Celestial por haber puesto estas personas excepcionales en mi camino, por cruzarme con ellos y por influir positivamente en mi crecimiento personal, profesional y amoroso. Y no puedo olvidar a las personas que me encontré para forzar mi camino a lo difícil y desconocido, ellos fueron aquellos por quiénes pasé maltratos, sufrimientos, decepciones y lamentos, pero si no fuese por ellos no hubiera crecido jamás.
Así que Dios pone en tu camino a las personas indicadas en el lugar y horario correcto. Feliz Año Nuevo a todas las personas que forman parte de mi círculo de amistades.
