Comencé y bauticé mi doble personalidad a mis 14 años. Jovencito comenzó a enamorarme de chicas, creyendo en el AMOR que todos sabemos que existe de una manera u otra. Creí en muchas chicas me fallaban pero aún yo seguía y me interesaba más y más. A mis 15 años llego la curiosidad y mi interés extremadamente alto, investigaba, hacia pruebas sobre ellas tuve mi primera novia digo "novia" hasta ahora actualmente la amo, me encantaría que leyera esto.
Luego pasó un mes terminamos, obvio éramos niños comenzando a enamorarse. Después de eso llega Arquímedes queriendo estar con alguien para seguir aprendiendo, anotando desde esa edad cada reacción me explico: si necesitaba un abrazo 1- lo pedía, 2- provocaba celos 3- ignoraba y guardaba cada reacción para en un futuro ser un buen chico, saber complacer y enamorar ·esos eran mis pensamientos·.
Luego pasó y unos meses después comienzo una relación con una chica, y para mal amiga de esa chica anterior. Una relación muy didáctica unos 7-8 meses pero en toda la relación -y suena egoísta- me llegaban pensamientos de ese primer amor el cual nunca olvidé. Terminó esa relación y yo buscando excusas para hablar con esa chica lo conseguí, pero no conseguí entrar. Es decir creo que tal vez podía llegar a algo pero vuelve Arquímedes (Al final les explicaré por qué Arquímedes). Conozco otra chica, una nueva historia. Nos gustamos y entramos en una relación, estaba muy enamorado de ella ~Pero todo seguía en mi corazón, esa chica seguía en mi corazón~ terminamos nuestra relación. Me encantó, lo admito pero yo seguía amando esa chica aunque suene raro sí.
Luego de eso he estado con algunas chicas, muchas me llenan del lado caliente, del lado excitante, del lado del que muchos chicos quisieran estar, pero aún sigo amando a esa chica, de ese verdadero amor del que no espera nada a cambio, del que no importa lo que sienta la otra persona solo la amo, le hablo y hasta que me ignore me llena. No es estúpido, sino que con solo hablarle me siento bien a esto le llamo “Se me fue de las manos”, medito a diario antes de dormir y siempre pienso y me pregunto ¿Qué hubiera pasado si yo no la hubiera dejado ir de mis manos? Pues a veces no valoramos a quien nos aprecia y al final de todo nos pasa esto.
Daría lo que fuera por estar en tu vida.
Continuará…
