La balanza de la vida pende de un hilo invisible.
Un marciano ha sido creado y se apoya en el suelo sobre una escoba. Se empeña en barrer la tierra que es de la tierra. Y ésta no le deja, pues barre tierra y la pone en la tierra.
Las ondas bailan sobre la blancura, buscando al individuo que nunca aparecerá.
Del mar surge el agua que se alza sobre el vacío succionador, buscando crear una forma viva que sólo se componga de agua.
Una hoja de abedul se empeña en entrar sin estropearse en una tubería sucia. Lleva así toda la vida, intentándolo.
Escribo sobre tu dibujo para encontrarme en él. Los lápices de colores han hablado y el espacio en blanco ha conseguido que dijeran lo que quiere.
Así que me voy a encontrar con mi retrato en el espejo pintor. Y le diré si me parezco a él solamente o si en realidad soy yo.
Las líneas iniciaron su camino con una posadura, con un punto al azar. Han creado un mundo que no existiría sin ellas.
