Disfruto de mi soledad como un idiota disfruta de su vida difrazada, como los fanáticos sus iglesias, como los curas a los monaguillos, como la santa madre a su hijo.
Vivo rodeado de una densa niebla gris, de una sencación escolofriantemente sensible, de un vaivén de emociones que me sumerge en una ardiente llama gélida, con costumbre, sin cultura focalizada. Camino sobre basta pradera en cenizas con el cielo gris y la lluvia ahogada.
Se cansa de estar solo el pájaro cantor que no conoce melodías, buscando a alguien con quien conectar las armonías de su latir, esa música que le explota en el pecho, pero no halla quien le entienda, no halla quien acepte su mierda pero perfecta manera de vivir, sera de pelo rosa de labio perforado y mirada coqueta o solo seguirá caminando saturado e incesante de emociones libres cubierto de un espesor ácido para el resto; amor sin esparcir para él, ansioso de un amor que le haga desesperar, perder la cabeza, que le haga ver lo que el no puede ver en su pecho, tan obscuro, vacío, cuarto de secretos.
¿Conoces las melodías de mi pecho?...
Tal vez puedas ver a través de el y ver su desesperante llanto; y compartirá el resto de sus días contigo el que no ve con claridad.
