La aguja perfora mi cuerpo y el líquido penetra mi cuerpo y lentamente al pasar unos minutos experimento los efectos. Mis pupilas se dilatan y rostros desfigurados invaden mi espacio y los colores brillan con más intensidad. El alucinante respirar de la tierra y el más minucioso sonido se escucha como un estruendoso estallido dentro de mi tímpano, el tiempo parece detenerse por un momento y los pensamientos se pueden ver y los auriculares emiten notas musicales de colores palpables y vistosos.
La piel se eriza y se sensibiliza, tanto que el mas mínimo rozón estimula sentimientos placenteros en mi interior, y la paz interna que siento es indescriptible. La felicidad en mi rostro manifiesta el placer que interiormente siento, aquí no existen los clasismos ni el racismo aquí todos somos uno mismo. Los problemas se esfuman y las preocupaciones han quedado atrás, aquí todos bailamos al mismo ritmo y por fin palpo la utopía de un mundo feliz sin ataduras ni problemas.
Los efectos han cambiado: sombras tenebrosas me persiguen y demonios amenazan mi vida. Los colores brillantes han sido suplidos por el negro y gris que dominan mi visión. Las pesadillas más profundas y mis sueños más macabros toman vida y me bombardean la razón, las preocupaciones y los problemas de mi vida diaria taladran mi ser, y poco a poco me sumerjo mas en el abismo de la depresión y el desencanto, los dolores que achacan mi cuerpo empiezan a agravarse y la paz interior se ha ido. Ahora me invade la desesperación, ¿donde ha quedado aquel mundo fantástico donde todo era algarabía y felicidad?, necesito recobrar las fuerzas y equilibrar mis mundos, solo una inyección mas de heroína y prometo que no lo volveré a hacer...
