Tras batallas interminables de odio y arrepentimiento, ya puedo guardarte.
Al fin puedo dar vuelta en a la página, porque al fin te he entendido.
Comprendo que lo tuyo fue un verdadero cariño, un amor benevolente; un sacrificio sin igual. Algo que no pude ver en su momento, ante el dolor de tu partida.
Me dejaste por las mismas razones que yo lo hago todos los días: porque estábamos incompletos. Dos incompletos no hacen una historia.
Lo sabías y ahora yo lo sé.
No sé si mis palabras se conecten en tu camino, pero si lo hacen; si te alcanzan, debes saber que ahora lo entiendo.
Entiendo que aunque estemos conectados por un misterio antiguo, por un plan magnífico y percibimos los hilos entrelazados por nuestros dedos, nuestras vidas no están hechas para juntarse de nuevo.
De manera que aunque somos los mejores amantes, nuestro querer nos impide hablarnos de nuevo. Porque pensamos en el bien del otro.
Así que ámame a través de tu felicidad. Ámame a través de tus acciones y sueños, porque yo también seguiré por este camino distinto, llevando en mi alma tu presencia hermosa.
Perdóname por haber negado está conexión por tanto tiempo y sigue adelante. Ten la seguridad que te amo tanto, que ahora te dejo.
