Me acostumbré a ti
al calor de tus brazos
a tus ojos intensos
que eran mi luz y guía
Me acostumbré a tus labios
al calor de tus besos
esas dulces huellas
que marcaron mi vida
Me acostumbré a las cosas e intensas caricias, que me dieron tanto en el día a día
Me acostumbré a todo
lo que un instante
hizo que cerrara mi
Profunda herida.
Me acostumbré a tenerte
sin pensar siquiera
que un día podías marchar de mi vida
Y hoy no, no me acostumbro a esta despedida.
