Telarañas mentales incipientes e incesantes predominan mi cavidad craneal el furgón del pasado inquieta mi mente, los remolinos y aires densos de las remembranzas me sacuden, las mareas internas golpean mi interior y me ahogan por encima de mi cavidad nasal, el timón del barco está abandonado y manejo sin rumbo fijo, a la deriva de este mar intranquilo que azota cualquier idea de lucidez, la densa bruma se esparce por todo mi ser y nubla cualquier signo de satisfacción, los deseos malditos de tomar de una vez por todas mi vida y arrancarla de este mundo terrenal.
Pensamientos fortuitos y elementos punzocortantes a mi alcance, no existe escudo que me proteja del bombardeo constante de las burlas y agresiones, haré llorar mi muñeca lágrimas de sangre que lentamente se esparcirán por el suelo llevándose consigo todo el daño recibido y las risas burlonas que golpean una y otra vez, haciendo que el mar intranquilo de mi interior vuelva a la calma y la densa obscuridad tome el brillo de luz y esperanza que anhelo.
El dolor será constante pero pasajero, la transición de desprenderme de este cuerpo terrenal ha comenzado, se limpia mi interior y la satisfacción me domina, la añoranza de que en este mundo espiritual pueda encajar y olvidar el pasado tormentoso que me precede.
Mi cuerpo yace sobre la tina, bañado de sangre, burlas y de una sociedad abusiva que hiere por demostrar una supremacía, pisoteando los ideales de las personas, y tratando de imponer su voluntad.
