Tu risa en cada nuevo amanecer es el regalo fiel que me encadena, la luz que mi existencia siempre llena y el gozo que yo aspiro a merecer. En tu mirada el tiempo veo perder su curso, como un túnel que enajena; mi historia se libera de su pena al ver el sitio donde quise ser. Reconozco el lugar, la paz hallada, la calma que en mi alma yo buscaba, lejos de la nostalgia ya olvidada. Es el ahora, el fin de la jornada, pues no es un «cuándo» lo que me faltaba, sino tener tu vida en mí guardada.
