Hablar de ti... Es como emitir una plegaría, es como hablar con Dios y sentir su paz, es como sentir esa alegría que te invade cuando te mojas con la lluvia de verano, recordando tu niñez.
Hablar de ti... es como soñar despierto, como una madre habla a su hijo aún en su vientre, con ese orgullo y amor, con esa entrega sin reservas.
Hablar de ti... Ahora que ya no estás, es como sentir un alfiler, como el frío intenso de una helada que quema un cuerpo desnudo.
Hablar de ti... Ahora que ya no estás, es como vivir sin vida, deambulando en este mundo sin ser visto por nadie ni querer que lo hagan, es sentir el corazón oprimido a cada segundo sin poder gritar que regreses.
Hablar de ti... Es la alegría más grande que hubo jamás en mi vida y al mismo tiempo, la ausencia de cualquier motivo para sentir amor.
