¿Si algún día me detengo, me ayudarías a continuar? No conozco el camino, porque me gustaría descubrirlo, no se el recorrido, porque quiero vivirlo. Si tengo que reír o llorar, lo haría por ti, ya que solo quiero ver en ti, la felicidad que Dios nos pueda dar en el camino que debamos recorrer.
