Día y noche mi conciencia despierta.
Despierta. Se pasea invisible, con su bastón, por mi casa. Sé que lleva bastón porque oigo el golpeteo como de un bastón. Aunque no oigo sus pasos. Los pasos de mi conciencia. Invisible, despierta. Día y noche.
Día y noche mi conciencia despierta.
Despierta. Abre sus grifos, cierra sus puertas. Y estos sonidos me guían por la buena senda. La senda que a veces, cada vez menos veces, me hace seguir mi conciencia. Mi conciencia despierta, día y noche. Mi defensora y protectora.
Día y noche mi conciencia despierta. Despierta. Como un punto oscuro en medio de la falsa y excéntrica luminosidad de mis erráticos convencimientos. Como un punto oscuro en la oscuridad de mis pensamientos. Como una luz entre la luz de mis deseos. En la noche. En el día.
Día y noche mi conciencia me guía. Despierta. Rodeado de tentaciones. Rodeado de una casa de rebeldes alumnos y rebeldes profesoras. Rodeado de farmacias, de bares, peluquerías, iglesias, teatros... y ese reformatorio que tengo al lado. Rodeado de mujeres hartas del desprecio de sus piezas. Mujeres que huelen a maltrato encubierto. A soporte, a aguante cotidiano.
Día y noche mi conciencia despierta. Despierta. En medio de todo ello. Vigilando que no me pierda. Vigilando el mal ejemplo con rostro bello, dulce. En el día. En la noche. Bajo la lluvia. Bajo el sol. En el frío. En el calor.
He venido hasta "quí" a
reformarme. A vigilarme. A comprenderme. A despertar con mi conciencia.
Yo te cuento todo esto a ti, lector. Y tú lees otra cosa. Que sean guía estas palabras mías...tuyas. De ninguno. Ni de nadie siquiera. Que sean guías. Desprendidas del cordón umbilical que las unía a mí mientras las hacía. Ahora vuelven al todo mío y de todos que antes también estaba. Desprendidas del cordón umbilical de su autor... que haga el Universo con estas palabras lo que Sea que sea. Pese a que mi propósito es que sean guía... Guía a la belleza, a la inocencia, al juego, al amor. Pese a mi propósito... ya me dice el Universo que me arrebatará este hijo. Y dejará de ser mío. Como si no lo hubiera parido el Universo. Sea. Como si lo hubiera parido el Universo, aunque me haya usado a mí primero. Pero lo que cuenta es lo segundo, lo tercero, lo cuarto. Y en todos está lo primero contenido. Como lo segundo en lo tercero. Y así hasta el infinito.
¡Eso es el crecimiento!
Y antes del primero. Y antes de nada... ya estaba esto. Yo sólo le di forma. ¡Gracias, Universo!
Día y noche mi conciencia despierta está. Vigilando, paseando. Invisible. Siempre despierta.
