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Días tormentosos capitulo 3 la venganza

CAPÍTULO III. LA VENGANZA

Soy cada pesadilla que has tenido. Soy tu peor sueño hecho realidad. Soy todo aquello de lo que alguna vez has tenido miedo.

It (1990)

 

1

Arresté a ese viejo, a finales de enero del 2012. Fue uno de los últimos arrestos que hice como policía estatal. La loca de la que hablaba, la psicóloga, había muerto a finales de diciembre del año anterior, 2011. Ese viejo malhablado era, en realidad, una buena persona; lo sabía porque, a lo largo de mi carrera policial, aprendí a reconocer a las personas sólo con verlas. Así que, después de que se demostrara que él no había tenido participación en su muerte, fue exonerado de todos los cargos y nos hicimos amigos. Por mi trabajo, no nos frecuentábamos mucho, pero cuando lo hacíamos, platicábamos largo y tendido. Él siempre tenía una historia que contar. Y, en verdad, disfrutaba haciéndolo. Y yo, escuchándolo contarlas.

Mira cabrón; me dijiste que tenías información confidencial muy importante en tu poder; información que me interesaría conocer. Yo estoy dispuesto a pagar por ella; un buen pago. No escatimo recursos cuando se trata de información importante: esa es la instrucción que he recibido de mis jefes. Sin embargo, hasta ahorita no me has dado nada confidencial ni importante para mí. Me has contado muchas cosas que sucedieron hace muchos años; información que tiene que ver con un vejete al que yo no conocí y de quien no me interesa saber nada en absoluto: pura basura. No es ése el tipo de información que me interesa. Pero estás aquí porque me dijiste que perteneciste a un grupo especial de la Policía Federal; eso sí me interesa. Con todo y eso, voy a darte la oportunidad de que me cuentes todo lo que sabes y me convenzas por qué debería interesarme. Y, créeme cuando digo que no me gusta que me hagan perder el tiempo ni que quieran verme la cara de pendejo; en verdad, eso me encabrona. Y no soy yo cuando me encabrono. ¿Crees que estoy donde estoy, por nada? Por si no te has dado cuenta, no estoy solo, amigo; afuera hay un montón de gente que me cuida y me protege. Gente a la que le vale madre la vida y obedece ciegamente mis órdenes. Así que, vamos entendiéndonos, cabrón: deja de hacerte pendejo y de andarte por las ramas. Dame algo que me interese o date por muerto: te estoy apuntando a los güevos con una 3.57” Mágnum. Aclarado este punto, ¿cómo te enteraste de todo lo que me has dicho?

No deberías amenazarme porque todavía no sabes quién soy. Máxime, que a nadie se le puede matar dos veces. Sin embargo, te recomiendo que no comas ansias, porque lo que tengo que decirte, en verdad, te interesa. Así que, guarda tu pistola y ponte cómodo, como diría el viejo del que te he venido hablando. Toda esta historia es necesaria porque enmarca lo que tengo que decirte. Todavía no es tiempo de que uses esa arma; pero no falta mucho, créeme. A mí me tiene sin cuidado si me estás apuntando por debajo de la mesa; en verdad, no me asustas. Yo me enteré de todo lo que te estoy contando porque estuve presente en el velorio del viejo, pues ya te dije que nos habíamos hecho amigos. Ahí fue donde escuché hablar a dos mujeres, aunque ellas no se fijaron en mí; en realidad, creo que ni siquiera se percataron de mi presencia. Así que, no fue él quien me contó la parte de la historia donde tuvo sexo con dos mujeres a la vez, pues ya no hubo tiempo para eso. Antes de que llegara a esa parte, llegaron los resultados de la necropsia de ley y de los peritajes que se habían practicado en el lugar del deceso. Ambas pruebas demostraban que se trató de un suicidio. La occisa tenía una enfermedad en etapa terminal: cirrosis hepática. Si no se hubiera suicidado, de todos modos, no habría vivido mucho más. Después me platicó el viejo, a quien, por simpatía, empecé a llamar el “viejón”, que ella era alcohólica desde que la conoció, en 1985. Eso, aunado a su gusto extremo por el sexo riesgoso, parece que fueron los motivos que la llevaron a contraer y desarrollar esa enfermedad. Pero, además, estaba el odio que siempre le guardó al viejón. Nunca le perdonó que no se hubiera casado con ella, pues su familia creyó todo lo que ella les había contado. Ella siempre había andado “de la seca a la meca”, como suele decirse; se acostaba con cualquier pelafustán. Lo único que se requería para cogérsela, era la posibilidad de lograr una mediana erección; de lo demás, ella se encargaba.

Bueno, bueno; ya tuve suficiente de ese viejón. ¿Cómo fue que llegaste a la Policía Federal? Dijiste que habías pertenecido a la estatal.

Así es. Sin embargo, te repito que, si te interesa conocer lo que falta de la historia, tendrás que seguir escuchándome. El viejón murió de un infarto al miocardio en abril del 2012. Tenía setenta años y siempre fue un hombre saludable, pero parece que eso no le interesa a la muerte: lo mismo se lleva a los que están enfermos, como a los que no lo están. Fue una muerte fulminante. Pues bien; después de la muerte del viejón, recibí una invitación de un amigo, para pertenecer a la Policía Federal. Estaban reclutando personal con experiencia en investigaciones, pues querían formar un grupo de élite. Así que, sin pensarlo mucho, hice mi solicitud, presenté y aprobé todos los exámenes de selección y fui aceptado. Renuncié a la Policía Estatal y me convertí en federal. Apenas llegado, mis jefes vieron mi historial y me propusieron para formar parte de ese grupo de élite que te digo. Mi historial estaba completamente limpio, pues no tenía ni siquiera una amonestación por haber llegado tarde. Me sometieron a nuevos exámenes, más rigurosos aun, incluyendo el polígrafo, a fin de determinar mi grado de confiabilidad; aprobé todo y, casi de inmediato, me incluyeron en un programa de entrenamiento especial antidrogas, con instructores de Estados Unidos.

Yo también pertenecí a la Policía Federal, antes de ser lo que soy. Así que, te recomiendo que no trates de inventarme cuentos chinos, porque sé de qué me hablas.

Ya lo sé. Sé quién eres y por qué desertaste de las filas de la ley. En el grupo especial de que te estoy hablando, trabajábamos en equipos de tres. Estábamos siguiendo a una célula de narcotraficantes que se había infiltrado en la Policía Federal y que estaba controlando el tráfico de cocaína procedente de Centro y Sudamérica. A mi equipo le tocaba vigilar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a fin de detectar y detener a los malos elementos de nuestra propia corporación, quienes habían sido cooptados por la delincuencia organizada. Teníamos la misión de descubrirlos, agarrarlos in fraganti, detenerlos y meterlos a la cárcel. Como parte de la preparación que habíamos recibido, nos habían proporcionado información confidencial relacionada con los elementos que eran sospechosos de pertenecer al Cártel de Sinaloa.

Ahora ya entiendo para dónde vas. Ya todo va tomando forma: tú estás tratando de chantajearme porque crees conocer mi pasado. Pero dime, ¿por qué te saliste de las filas de la policía, si eres tan derecho?

La historia no ha terminado aún, amigo. Yo no solicité mi baja del servicio activo de la policía; no fue una decisión propia. Salí por motivos ajenos a mí; fue un hecho del que no fui responsable. Si acaso, mi culpa fue el exceso de confianza. Pero sigamos con la historia, que ya casi estamos por terminar. A finales de junio del 2012, estábamos siguiéndoles la pista a dos compañeros policías, sospechosos de pertenecer a la organización criminal que te mencioné. Ellos eran los encargados de revisar los productos y mercancías procedentes de Sudamérica; especialmente, de Colombia. Todo esto sucedía en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. 26 de junio; 0800 horas, para ser más exacto. ¿Ya te estás acordando?

¡Con toda la chingada! Ahora ya me entraron más dudas, cabrón: o eres un estúpido tratando de venderme tu silencio, o eres un maldito policía encubierto tratando de incriminarme. En el primer caso, tienes asegurada una bala en los cojones; ése es el pago que mereces por tu silencio y tu insensatez. En el segundo de los casos, no has dejado de ser un estúpido soñador, toda vez que yo no he dicho nada que me comprometa. Si, como creo, se trata de este último caso, lo mejor que puedes hacer es largarte a la chingada, antes de que me arrepienta. Sin embargo, como yo soy un tipo práctico, te propongo una salida alternativa, más conveniente para los dos: trabaja para mí. Yo te voy a proporcionar todo lo que nunca has tenido y que jamás obtendrás con tu miserable sueldo de policía: dinero, carros, lujos, todas las mujeres que quieras, seguridad, estatus; todo lo que quieras. Te aseguro que para mí y mi organización, no existe nada entre el cielo y la tierra, que no esté a nuestro alcance. ¿Qué me respondes? ¡Sé inteligente, cabrón!

Te respondo que no me interesa nada de lo que me puedas ofrecer. Si antes no necesitaba ninguna de esas banalidades, ahora, menos. No; no tienes nada que ofrecerme, créeme. Tú eres uno de los policías a los que andábamos investigando; tú y tu pareja eran los objetivos del equipo al que pertenecía yo. Ya había muchas sospechas contra ustedes, por eso nos asignaron su investigación, a fin de detenerlos “con las manos en la masa” y “entambarlos”.

De acuerdo; sí, tienes razón. Yo era uno de esos policías. Pero, si no es dinero ni nada de lo que te he ofrecido lo que te interesa, entonces dime qué es lo que sí te interesa. Ya te dije que no hay nada que no pueda darte, siempre que nos seas de utilidad. Y, créeme: en el tiempo que llevo trabajando para la organización, no he conocido a nadie capaz de resistir un cañonazo de dinero; todos tienen su precio, pues. Así que, deja de hacerte el duro y dispara: dime cuál es el tuyo.

Si te lo dijera, no me lo creerías. Pero, ya que tanto me insistes, te lo voy a decir: quiero vida. Quiero volver a vivir. Haz que vuelva a la vida. Quiero la vida que me quitaste aquel 26 de junio.

¿Acaso estás drogado, imbécil? Deja de fumar hierba de mala calidad o de meterte chingaderas. Eso déjaselo a los estúpidos y a los idiotas; las personas inteligentes no hacemos eso. Sólo se las proporcionamos. ¿Cómo está eso de que quieres vida? ¿Acaso no te estoy viendo sentadote aquí, frente a mí, en mi comedor?

Eso es lo que tú crees. Pero, la verdad es que yo soy uno de los policías a los que mataste tú y tu compinche, aquél día fatídico, en el aeropuerto.

Hasta donde sé, no logró sobrevivir ninguno de los tres. Nos aseguramos de eso porque era una premisa de nuestra organización. Y lo sigue siendo: jamás dejes cabos sueltos. Por eso hemos podido sortear todas las acciones que el gobierno ha “implementado” en contra nuestra: los muertos no hablan, pues. Sólo uno de esos cerdos policías sobrevivió al ataque. Pero murió llegando al hospital. También nos aseguramos de eso. Así que, seas quien seas, no puedes ser ninguno de ellos.

¿Crees en todo lo que ven tus ojos? La vista es el órgano sensorial más fácil de engañar. Así que, no creas en todo lo que ves. Yo era ese policía que no murió en el aeropuerto, pero que no alcanzó a llegar al hospital. Créeme cuando digo que ésa es una forma muy violenta de morir. Después de ese atroz atentado, vi una luz; millones de fragmentos de colores, como si bailaran. Yo nunca antes había pensado en algo así; creo que no estaba preparado para eso; no estaba preparado para morir, pues. Creo que, en realidad, nadie lo está jamás. Pero no sentí miedo; las luces me parecían algo muy familiar. Podía ver mi cuerpo mientras me trasladaban en una camilla y me subían a una ambulancia. Les gritaba y les decía que no se preocuparan y que no era necesario que hicieran nada de lo que estaban haciendo; que no había necesidad de correr, pues nunca me había sentido tan bien. Pero nadie me escuchaba. Me llevaron a un hospital que se encontraba a menos de una hora en carro; pero a mí me llevaron en helicóptero. Nada de eso sirvió; cuando llegamos al helipuerto del hospital, ya estaba muerto.

¿Entonces, cómo cojones es que estás aquí, hablando conmigo? Ya te dije que los muertos no hablan. Sin embargo, si en aquella ocasión dejamos de hacer lo que teníamos que haber hecho, creo que nunca es tarde para terminar un trabajo inconcluso. Di “adiós”, imbécil.

No; dilo tú. Dispara ya. Y procura hacerlo a la cabeza; es más efectivo.

Al cliente, lo que pida. ¡Hasta nunca, mequetre… Aagg!

FIN

 

EPÍLOGO

 

The Shining (1980)

 

(Publicado en el periódico Excélsior, 26 de junio del 2012)

«Policías se balean en el aeropuerto; dos federales asesinan a tres federales

Se frustra un operativo contra agentes involucrados en el trasiego de cocaína; SSP destapa una red de funcionarios locales y federales

Por: AURORA VEGA

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de junio. - Un operativo para capturar en flagrancia a dos policías federales investigados por tráfico de cocaína en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México provocó una balacera, pánico entre los pasajeros y la muerte de tres agentes federales en la Terminal 2 (T2).

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que el enfrentamiento entre los uniformados de la misma corporación ocurrió a las 08:30 horas en el área de comida rápida y en un pasillo que da a locales comerciales de la T2.

Las detonaciones comenzaron cuando el par de agentes adscritos al aeropuerto, presuntamente coludidos con una red de trasiego de droga, se vieron descubiertos.

Se trata de una situación inédita en la terminal aérea, considerada como un área de seguridad nacional, donde pasajeros y personal del lugar tuvieron que tirarse al piso o cubrirse debajo de las mesas o detrás de macetones para salvar la vida.

El vocero de la Policía Federal, José Ramón Salinas, dijo que ya fueron identificados los homicidas que lograron escapar. El vocero del aeropuerto, Jorge Andrés Gómez Pineda, aseguró que en ningún momento se afectaron las operaciones aéreas de la T2.

El tiroteo fue entre federales

SSP destapa una red de funcionarios locales y federales que dan protección a narcos que operan en la terminal aérea

La Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) informó que los asesinos de tres policías federales, quienes dispararon a quemarropa contra sus víctimas en plena área de comida rápida del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), eran elementos de la misma corporación que presuntamente están coludidos con cárteles del narcotráfico para el trasiego de cocaína.

En la Terminal 2 se vivieron ayer escenas de pánico, pues a las 8:30 de la mañana se registró un tiroteo muy cerca de donde desayunaban pasajeros y personal del AICM. En una escena nunca antes vista en el principal aeropuerto del país, decenas de personas se tiraron al piso, se escondieron debajo de las mesas o se refugiaron detrás de los macetones para salvar la vida.

A través de un comunicado, la dependencia federal precisó que una Unidad de Investigación de la Policía Federal implementó la mañana de ayer un operativo para la captura en flagrancia de dos elementos de la Policía Federal sujetos a investigación y adscritos al AICM, quienes son vinculados con las redes de tráfico de droga.

“Los dos elementos investigados, al verse descubiertos por la Unidad de Investigación de la Policía Federal realizaron disparos para evitar su captura, con lo que privaron de la vida a tres elementos federales”, relata la SSP.

La dependencia federal explicó que la Policía Federal mantiene un operativo sistemático en la terminal aérea para combatir el tráfico de drogas, con investigaciones que tuvieron como resultado después de 18 meses, el aseguramiento de 294 kilos de cocaína en diversas acciones y la identificación de una red de tráfico de cocaína que operaba en el AICM.

Se precisa que “las líneas de investigación generadas a través de estos meses y derivado de los recientes aseguramientos de cocaína permitieron ubicar una red de funcionarios de diversas dependencias locales y federales, adscritas al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y presuntamente involucrados con el tráfico de drogas en esta terminal aérea”.

Dentro de los funcionarios corruptos ligados a la balacera en el área de comida rápida de la Terminal 2 se encuentran dos elementos federales que dispararon contra sus compañeros; uno más fue trasladado a un hospital en donde posteriormente falleció.

Se trata de un hecho insólito debido a que el Aeropuerto de la Ciudad de México es uno de los lugares con mayor seguridad, al ser consideradas las instalaciones como un área estratégica de seguridad nacional.

El vocero de la Policía Federal, José Ramón Salinas, confirmó que los dos homicidas, quienes se dieron a la fuga tras la balacera, ya fueron identificados y ya son buscados por PGR, Ministerio Público Federal y SSP.

En entrevista con Yuriria Sierra, para Grupo Imagen Multimedia, Salinas detalló que, gracias a los videos obtenidos de cámaras de seguridad, se logró la identificación de los presuntos responsables.

También informó que cuatro locales de una casa de cambio fueron cateados y asegurados por personal de la PGR y de la Policía Federal, luego de la balacera. Alrededor de las 12:50 horas, policías federales ingresaron al local de la empresa Prodira y tomaron fotografías, además de revisar papeles.

A su vez, el director de Comunicación del Aeropuerto, Jorge Andrés Gómez Pineda, informó   que “en ningún momento se afectaron las operaciones aéreas en la terminal”.

En entrevista con Martín Espinosa, para Grupo Imagen Multimedia, el funcionario dijo que después del tiroteo el lugar fue acordonado por elementos de la Policía Federal, del Ejército y de la Secretaría de Marina, mientras el Ministerio Público Federal, en colaboración con la PGR, inicia las investigaciones previas, “con la revisión de las grabaciones del circuito de videovigilancia del Aeropuerto”.

La zona de comida rápida y el pasillo que “da a diversos establecimientos comerciales” fue acordonada, mientras que el pasillo ambulatorio de la T2 opera con normalidad, agregó.

Testigos que se encontraban en el área de comida rápida durante la balacera dijeron haber visto a hombres que estaban vestidos como policías y que dispararon contra un agente que se encontraba en el suelo.

“Le dispararon unas cinco veces y después se fueron”, dijo un estudiante de 23 años que fue a la terminal a despedir a una amiga. Agregó que los atacantes “vestían uniformes azul marino”.

El cártel de Sinaloa domina la terminal

Investigaciones federales ubican a la organización como la única que opera en el aeropuerto para el trasiego de droga a EU y Europa

Detenciones recientes de personas y sobrecargos de líneas aéreas que tratan de trasladar en sus cuerpos o en sus maletas diversas cantidades de cocaína han llevado a determinar a autoridades federales que el cártel de Sinaloa utiliza el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para el trasiego del alcaloide.

En diciembre de 2011, la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) informó de la captura de Luis Rodríguez Olivera, El Güero, distribuidor de cocaína del cártel de Sinaloa o Pacífico, que dirige El Chapo Guzmán.

El Güero es presuntamente operador de El Chapo en el Aeropuerto de la Ciudad de México, donde también fue detenido.

Autoridades estadunidenses ofrecían cinco millones de dólares a quien proporcionara información sobre su captura por lo que cuenta con una orden de extradición para ser juzgado en ese país.

Por medio de un comunicado, la dependencia precisa que Rodríguez Olivera está vinculado con el tráfico e importación de varias toneladas de cocaína entre 1996 y 2008 hacia Estados Unidos.

Luis Rodríguez Olivera o también conocido como José Luis Sánchez Jiménez, es ciudadano mexicano de 39 años de edad, y originario de Tototlán, Jalisco, y es presunto responsable del tráfico de cocaína desde México hacia Estados Unidos, utilizando como ruta el estado de Texas, para de ahí distribuir a otras entidades de ese país.

En enero de 2011, Excélsior publicó que la Procuraduría General de la República (PGR) determinó, a través de sus investigaciones, que el cártel de Sinaloa mantiene un centro de operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para el trasiego de drogas vía aérea, incluso esa organización criminal se adjudica ser el dueño de esa plaza, por lo que ha cooptado a personal de diversas líneas, pilotos, sobrecargos y empleados de empresas operadoras de servicios para llevar a cabo sus acciones.

Las investigaciones de la dependencia federal presumen que el operador de la plaza en el AICM es Ismael El Mayo Zambada, uno de los tres líderes del cártel de Sinaloa y quien junto con Joaquín Guzmán Loera El Chapo, y Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, lideran la organización criminal.

Tras la detención de tres sobrecargos de Aeroméxico por parte de la Policía Nacional Española de Estupefacientes del Puesto Fronterizo de Madrid-Barajas, quien decomisó 132 paquetes, que contenían cocaína, arrojando un peso bruto de más de 135 kilogramos, la PGR sigue como línea de investigación la vinculación de los empleados con el cártel de Sinaloa, al presumir que esta organización es la que domina la plaza del AICM y sus alrededores.

De acuerdo con funcionarios de la SIEDO, el vínculo de empleados del AICM con el cártel de Sinaloa se investiga desde 2005 en la averiguación previa AP/970/D/2005, tras el asesinato de Pedro Madrigal Trejo, quien se desempeñaba como titular de la unidad operativa de la Policía Federal y quien fue asesinado el 4 de noviembre de 2004, tras realizar un decomiso de droga. 

De acuerdo con la SIEDO, tras un decomiso de 289 kilogramos de cocaína incautada el primero de junio de 2005, que se encontraba oculta en cajas de artículos para invernaderos, provocó el homicidio del oficial quien fue victimado al salir de su casa por sicarios que viajaban en un automóvil y quienes le dispararon a quemarropa.

De acuerdo con funcionarios de la PGR, la participación de los empleados de Aeroméxico Luis Isbaal Avilés García, Eduardo Pérez Anaya y Gerardo Zárate Álvarez, no son los únicos cómplices a los que se investiga, sino a las empresas prestadoras de servicio quienes se encargan de transportar los equipajes y las diversas mercancías a las aeronaves.

Las investigaciones de la participación del cártel de Sinaloa en la terminal área, se establecen tras una serie de asesinatos de elementos de la Policía Federal y empleados de empresas de servicios en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de 2005 al 2008, además de las declaraciones realizadas por miembros de esa organización criminal.

Las investigaciones de la PGR para establecer que el cártel de Sinaloa opera en la terminal aérea se basan en la averiguación previa número PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008, donde Jesús Zambada Reyes, hijo de Jesús Zambada García El Rey, miembros del cártel de Sinaloa, dijo tras su detención que su padre usaba el AICM para trasladar la droga de Colombia a México y a otras partes de Estados Unidos y Europa.

En su declaración, Jesús Zambada identificó a El Mayo, como la persona a quien se le rendía cuentas por el traslado de droga a diversas partes de Centro, Sudamérica, Europa y Estados Unidos.

Jesús Zambada Reyes apareció muerto en la calle Santa Úrsula Xitla número 87 en Tlalpan el 20 de noviembre de 2009, donde permanecía recluido en un programa de testigos protegidos de la PGR.

“Hubo tres disparos y luego fuego cruzado”

Después de desayunar en el restaurante Wings, que se localiza en el ala sur de la planta alta de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuatro policías federales, identificados por sus uniformes azul marino y otras dos personas sin uniforme se dirigieron rumbo al estacionamiento.

Eran aproximadamente las 8:40 horas, relató un policía auxiliar del programa Aeropuerto Seguro, cuando se escuchó una discusión sobre el pasillo que lleva al estacionamiento, donde también hay un área de comida rápida, después, tres disparos resonaron, en ese momento una imagen quedó grabada en la memoria de una usuaria.

“Se escucha la discusión, veo que un policía estaba sobre otro disparándole, yo escuché primero tres disparos, luego vino un fuego cruzado”, comentó esa mujer todavía exaltada.

Otros testimonios de empleados de los locales de comida, recabados por Excélsior, detallaron que había al menos 30 personas en la zona, quienes en el momento del tiroteo se tiraron al suelo.

Después vino un silencio, nadie se atrevía a levantarse, hasta que escucharon voces que les indicaban por dónde salir rápidamente.

“Me dio mucho miedo porque cuando eso se escuchó pensé que nos iban a matar, que luego de matar a los policías iban a disparar contra los civiles, decían algo así como ya pueden levantar la cabeza, salgan”, dijo una empleada de una cadena de comida, quien prefirió no dar su nombre.

Entre la trifulca, los primeros en llegar a supervisar las acciones de seguridad fueron más policías auxiliares del programa Aeropuerto Seguro, en el suelo quedaban dos cuerpos y un agente pedía ayuda.

Pasaran al menos 15 minutos en que ese uniformado, fuera trasladado en un helicóptero de la policía capitalina a un hospital, donde al llegar falleció, debido a las heridas provocadas por un arma de fuego, las cuales eran tres alojadas en el tórax, de acuerdo con el parte de los rescatistas.

Poco a poco llegaron ambulancias y vehículos oficiales de la Policía Federal, en el transcurso de media hora el lugar estaba asegurado por decenas de uniformados, en el perímetro donde ocurrió el enfrentamiento había elementos de la Marina.

También llegó al lugar personal castrense que fue identificado como integrantes de seguridad del hangar Presidencial.

Vestidos con trajes oscuros, recabando datos y supervisando minuciosamente las labores de acordonamiento estaban células de la Interpol.

Después de una hora se observó la llegada de los servicios periciales de la Procuraduría de Justicia del DF y también de la Policía Federal, quienes trabajaron por varias horas, en conjunto fueron contados 16 especialistas en diferentes ramas como criminalística, fotografía, medicina forense.

Más tarde, de manera oficial, la Secretaría de Seguridad Pública federal emitió un comunicado en el que informó que los policías caídos realizaban trabajos de investigación, quienes se trasladaron para realizar el aseguramiento de probables responsables vinculados con el delito de tráfico de droga, en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“Al verse rodeados por la Policía Federal, se realizaron disparos con arma de fuego contra los efectivos federales”, se subrayó en el comunicado.» (SIC)



Colaboración de Octavio Augusto

México
Escríbele

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