Me despierto aferrado a tu memoria, intentando dejarla atrás y sigo pensando en ti, en tus momentos exquisitos y amargados que sigo esperando volverlos a vivir.
Me dejaste envuelto de recuerdos como regalo de Navidad en una eterna soledad que sigo abriendo y con la esperanza de poder dejarlos atrás como juguete viejo, pero son tan buenos los recuerdos que se convirtieron en unos clásicos e invaluables para este coleccionista de tus besos.
