Realmente no entiendo porque tenía tanta prisa por crecer, el mundo de los adultos es terrible. Pienso que Hollywood tiene la culpa de las altas expectativas que me hice de la vida adulta, en las películas parece tan genial crecer, con dificultades que siempre se solucionan por arte de magia, pero la vida real no es así, crecer es horrible.
Me encuentro lejos de casa sintiéndome tan sola, contando los días minutos y horas para volver a ver a mi familia, para después volver a decir adiós. Extraño cada absurdo detalle que detestaba estando en casa, extraño vivir en mi pueblo del cual ilógicamente tenía tanta prisa por abandonar y ahora me parece tan mágico. Tenía demasiada prisa por dejar de ver a las mismas personas todos los días y ahora al salir de casa no encuentro los buenos días de mi molesto vecino que recibe durante veinte años, realmente extraño el llegar a casa y que mis vecinas se cuestionen con quien llegué e incluso corroboren la hora con sus relojes si llegué tarde o temprano y preguntándose de dónde vengo.
Actualmente nadie lo hace porque soy una extraña en este lugar, los pequeños detalles que me molestaban ahora los extraño. Deseo tanto volver a casa me hace falta el calor de hogar. La vida adulta no era como lo creía ahora me tengo que preocupar por mi economía, pensé que el ganar mi propio dinero sería genial y podría derrocharlo sin que nadie me cuestionara y la cuestión aquí es que yo misma me lo cuestiono, existen demasiadas cosas que pagar: renta, luz, agua, comida, transporte, impuestos, etc.
Mi niña interior me pregunta, ¿en verdad tenías tanta prisa por esto? Era tan feliz y no me daba cuenta, tenía todo lo que necesitaba para sonreír y perdía mi tiempo imaginándome como sería crecer, en mis planes nunca estuvo sentirme así. Conforme pasaba el tiempo cada vez era menos feliz, dejaba amigos atrás, mi capacidad de asombro ante las pequeñas cosas, mi inocencia pero lo que más me dolía es que el tiempo no perdona y las personas que más amaba me dejaron, se fueron a un lugar mejor donde probablemente el tiempo ahí si se detiene.
Si me preguntaran a que edad quisieras volver, sin dudarlo sería siete años y la inmensa felicidad que tenía, el costo de crecer me está pasando una factura bastante alta, y yo que tenía tanta prisa.
