Nosotros, los seres humanos, siempre nos estamos preguntando ¿será posible tener una persona que sienta lo mismo que nosotros, que luche como lo hacemos nosotros y que piense que lo que realizamos es lo correcto o más o menos lo que deberíamos hacer?
Hago una invitación a que pensemos si existe ese ser, ese ser que piensa como nosotros, yo he creído que existe un ser supremo que nos está vigilando siempre, quien nos creó y nos dio la vida, pero creo también que hay un alma, ese es el verdadero motor por el cual estamos vivos. Esa alma es “nuestro otro yo”. ¿Por qué digo esto? Porque nuestra conciencia es la que nos permite autoevaluarnos pensar que lo que hacemos es lo correcto.
He aquí una inquietud que me embarga desde hace mucho, la conciencia es nuestra arma poderosa que nos permite realizar las acciones de cada día, si creemos que hicimos las cosas mal, pensamos reflexionamos y las corregimos y si creemos que todo está bien seguimos adelante para conseguir nuestro objetivo, ya sea un objetivo pequeño o uno muy grande con el que hayamos soñado desde niños.
Esa conciencia que nos atormenta cuando cometemos un error, que no nos deja realizar las cosas con tranquilidad, he estado leyendo un poco sobre las novelas de un peruano espectacular, gran periodista y escritor estoy hablando de Jaime Bayly. Este peruano que en sus escritos refleja lo que es y que nunca se esconde, este personaje que no es un camaleón, camaleones hay muchos por todos lados queriendo hacerse las víctimas o beneficiarse por sus actos ya sean buenos o malos.
Pero para no salirme del tema de Bayly, qué será de Jaimito si su conciencia lo está atormentando todos los días si él piensa que no está haciendo las cosas como la mayoría de personas queremos que las haga. Si a cada rato le sacamos las cosas malas que hace, yo creería que si Bayly se sintiera cohibido de hacer o decir lo que piensa, perdería su magia y encanto como periodista y escritor.
Allí es a donde quiero llegar, a que podamos entender que si no nos sentimos felices con lo que hacemos o lo que decimos, allí tenemos lo que he llamado “El otro yo” que nos corregirá si estamos equivocados o si no estamos cómodos con algo.
Aquí con este corto texto que les he traído, que creo será el primero pero no el últimos que publicaré en el internet, así lo lean pocos o nunca lo hagan, quiero que reflexionemos por las acciones del cada día de auto evaluarnos y de sentirnos muy felices por lo que hagamos y que siempre pensemos existe un otro yo, en el que debemos confiar siempre.
