El río de la vida
Camina dejando húmeda huella de desencantos y sinsabores, atraviesa ilusiones pasajeras y desencadena romances inconclusos.
Lleva en sus corrientes anhelos de dicha imaginaria, arrastra a su paso desengaños y traiciones.
Su voz inconfundible arranca lamentos nostálgicos al amor desesperado, que nunca llega ni llegará porque su destino es incierto.
Yo le veo pasar y tiemblo de dolor, me angustia su penar y me pregunto ¿algún día remaré en sus remansos?
El río de la vida me estremece me enfría y congela mis entrañas le temo le respeto pero él no entiende mi miedo goza con mis temores y se burla a carcajadas.
Me succiona cual aspiradora de mente criminal, me exprime mis deseos de amar, los hace suyos y yo me quedo hueco, vacío, sin vida.
El río de la vida me posee y yo no puedo evitarlo, sin fuerzas me encuentro, sin ganas de luchar finalmente me sumerge en la vorágine del dolor y llega la oscuridad.
