En el nido de las golondrinas anida la esperanza,
rompe sus huevos y da vida a la ilusión.
Llega la felicidad, y ella alegra el verano,
el desierto se alegra con su concierto,
los nogales florecen, los bojes y laureles
la cobijan con su sombra. Los ríos se
desbordan por sus nidadas, y contentos
dejan sus cauces, arroyos de ilusión.
El sol resplandece en su ocaso, y ya no son
veranos tristes donde ya no se oye gemir a
la cigarra con su filarmónica canción. En ves
de ella, los sinsontes componen sus canciones
de amor…
al quebrar sus cáscaras los pollos de las
golondrinas que juegan como niñas
las marionetas de la ilusión. Abren sus ojos,
y arrullantes escuchan canción de cuna,
es la melodía alegre de la vida.
Y juntas en compañía sustentan sus vientres
de las delicias de las semillas que en el camino
pueden encontrar; la esperanza las abrigó,
y decidieron crecer y volar para hacer veranos
felices.
