Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. Daniel 5:24 Entonces de su presencia. Un gobernante terrenal está en la plenitud de su gobierno, tiene todo humanamente a su favor. Pese a ello aún le falta el equilibrio que es indispensable incluso en las condiciones más extremas, en el presente caso se trata de un rey llamado Belsasar que ha ido demasiado lejos por estar en un lugar de máximo privilegio. El riesgo de apoyarse en condiciones materiales como riquezas, puesto en el gobierno o cualquier otro bien momentáneo es que todo esto se puede acabar. Lo único que garantiza una estabilidad es la justicia de Dios, como se puede leer en Proverbios 10:25 y 1 Juan 2:17. Fue enviada la mano. Aquí está el otro punto a considerar, el momento en que Dios interviene, que debe ser para bien. En efecto. Ante una acción de desafío por parte de Belsasar, Dios envía una señal que lo atemoriza. Nada es tan grave como darse cuenta de una falta cuando ya no se pueda enmendar o reparar, la encrucijada final estaba representada por la figura de unos dedos que habían grabado una sentencia y que nadie era capaz de descifrarla. Esto significaba que el rey lo había perdido todo en el momento en que más exaltado se sentía, Que trazó esta escritura. Una vez que se produce el exceso llega también la medición y el balance. Un estado de cuentas que está defectuoso es causa de que el administrador sea reemplazado. Un rey que había hecho todo cuanto pudo por lograr una celebración a lo grande ahora también quedaba en la más grande de sus bancarrotas. Era el momento de recibir por escrito su dictamen definitivo.
