Aunque la distancia separe nuestros cuerpos, y un océano intente interponerse entre nosotros, mis pensamientos siempre encuentran el camino para llegar a ti. Van cargados de besos, de abrazos y de cada latido de mi corazón. Eres la tranquilidad que me acompaña en los días más agitados y la calma que me abraza en mis noches silenciosas. Eres luz en medio de la oscuridad, claridad en mis dudas y certeza en mis miedos. Eres todo aquello que mi alma anhela, lo que me complementa y me da sentido. Contigo, incluso la distancia se vuelve un susurro que me recuerda que, aunque lejos, sigues siendo mi todo.
