No puedo dejar de pensar en ti. Hoy me desperté 3:32, miré al techo creyendo que el tenía las respuestas a mis preguntas, adivina qué pasó, nada, el jamás me respondió, caí en la cuenta de que tal vez algún mensaje habías respondido, ni siquiera te habían llegado, ¿acaso estabas escondido? El celular marcaba 3:33 AM, ¿qué te había sucedido? No dudé en pensar en ti, como un fantasma casi en el olvido, un fantasma que viene y se va, un fantasma que ve que cuando superan su existencia y su venida y están a punto de olvidarlo llega, llega atormentado con su presencia y caemos en la misma monotonía, nos acordamos de él y de nuevo se va, así sin más, se va sin ver quién deja atrás, se va sin culpa, obteniendo lo que quería, y de ahí, la tormenta sigue.
Mi cabeza se nubla, como aquella noche, en la que las estrellas no se ven por las nubes nocturnas, y de mis ojos descienden estrellas fugaces... Sigilosamente bajan por mis pómulos, sin dejar rastro, en un silencio rotundo, no se escucha nada más el tic-toc del reloj.
Mil y un historias se forman en mi mente y sólo algunas me dan el paradero de en donde creen que te encuentres, pero nada, nada me consuela, el hecho de que no estés, me entierra, me da una puñalada, me deja agonizando, pero antes me deja cavar tan ondo mi fosa, con la idea absurda que si llego más profundo hasta el centro de la tierra o darle la vuelta al mundo, te encontraré con una sonrisa en el rostro, con una felicidad enorme, con los brazos abiertos.
No paro de pensar en una historia que me plantea tu muerte, que se te acabó dicha suerte y la muerte llegó sin más por el hombre que he llegado a amar, dándole fin a nuestro diminuto infinito, otra me dice que te marchaste, dejándome sola en el silencio de mi alcoba...
Desde Nochebuena que no sé nada sobre ti, y me arrepiento mil y un veces el no decirte que te amo, que eres lo más importante para mí, me arrepiento de no haberlo escrito, pero no puedo regresar el tiempo y hacerlo, no sé en donde estés, no se siquiera si te encuentras bien, no sé que piensas, sientes, no sé nada, te fuiste sin dejar rastro, si esta situación sigue así, solo me queda el consuelo de verte en la entrada cuando regrese y se consuma la poca distancia que nos pertenece; verte esperando mi llegada o simplemente echando chispas por la mirada, y que nuestras miradas se encuentren, disminuir los pasos que nos separan, y darte una cálida bienvenida entre mis brazos, darte un beso tierno y despacio, como aquél que me diste la última vez que pudimos estar juntos, y decirte hasta quedarme sin voz, hasta gastar mi último aliento, decirte lo que siente mi corazón, decirte que te amo y te extrañé mucho.
Amor... Por favor regresa, no me dejes te lo ruego, te amo y necesito tu presencia. Te necesito porque te amo.