No hay impedimento si se trata de expresar cada día lo que tu sonrisa me emociona, no hay impedimento para recrear lo que soy yo cuando estoy contigo.
Al ver esa manera tan perfecta en que sonríes y cuando un puñado de sentimientos se unen al ver como frunces tus hombros cuando tienes vergüenza y la forma en que el color rojo invade tu rostro es sentir que tienes al ser más perfecto en tu vida.
Y qué me dices de tu contextura delgada y casi perfecta con tu metro sesenta y cinco de estatura que genera los sentimientos más perfectos emocionalmente y lujuriosamente.
Mientras paso por mi cabeza los momentos en que mis labios tocaron los tuyos. Rosados, delgados, ceñidos a tu hermoso rostro. Generando la parálisis del tiempo y el rompimiento de cordura.
Soñando con nuevamente sentir tus manos suaves y sedosas como esa seda la cual es tu cabello negro, liso, corto y brillante. Brillante como tus ojos cafés llenos de ilusión, llenos de sueños, llenos de vida.
Vida que no me alcanzará para recordarte lo fantástica y hermosa que eres cada día, esos días donde puedo compartir contigo.
Donde sé que cada uno de esos días es una nueva oportunidad para intentar decir que eres tú el gran amor de mi vida, si tu Heydi Díaz.
