"Yo también soy sencillo y no soy problemático". A veces un hijo lleva sobre sí la carga de sus padres. El hijo la lleva porque cree que alivia a sus padres. Pero no es real. Y se convierte en un hijo problemático. Al final, los padres tampoco entienden qué le pasa. Pero la realidad es que un hijo jamás puede aliviar los problemas de los padres, porque los problemas de otros, aunque sean los padres, sólo pueden resolverlos ellos (cada uno los suyos). El hijo puede convertirse en problemático por sentirse culpable al no aliviar a sus padres, lo cual es imposible, pese a que pone todo de su parte.
No os engañéis: un hijo no puede ayudar a sus padres a nada ni tampoco es ni puede ser un problema. El problemático es el que hace suyos los problemas, cuando los problemas no son de nadie. Cuando un hijo cree que el problema es suyo se convierte en problemático al querer resolverlos, por lo imposible del empeño.
Así que ser problemático no tiene que ver con no tener amigos, con estar solo o con hablar solo.
Vecinos: esto es para vuestro conocimiento. No os martiricéis, no vayáis de problemáticos. Seamos serios, por favor. No tengáis en cuenta palabras de desequilibrados que dicen ser normales y dicen que son raros los que no hacen lo que ellos dicen. Pero para ello debéis superar vuestros traumas, por favor. Rezaré para que un día os deis cuenta de que los tenéis.
Saludos, vecinos.
