Entero a tu nombre
el fuego y el filo quebraron mi suerte
mil llagas sobre mi cuerpo
rasgué mi vestido y escondí mi rostro
abracé tu justicia
me encontré grande en mi grito
firme en el polvo y la ceniza
huérfano entre sombras
declaré mi lamento y mi pureza
reprendido y alertado por los hombres
fui ciego sin saberlo
hasta que el torbellino
Señor del firmamento
de las aguas y de la tierra
vives donde la luz
tu voz en el trueno
tu ternura en las flores
lluvia y viento para esparcir tu gracia
Palabra de plata y oro
corazón de lo grande y lo pequeño
tus caminos son sabiduría
soy humilde a tu gloria, mi Dios
había oído de ti
pero ahora te veo.
