Hay muchachas pintadas. Parece que las pintó el buen tiempo. O... que pintadas empezó a hacer bueno.
Cuando me veo entre mis sombras más externas a veces me confundo con ellas y veo fantasmas, que son las sombras.
No sé qué es para ti disfrutar. Si es reír o si es soñar. Si es ponerte poca ropa o si es abrazar y besar. Si es caminar por la calle o estar en casa. Si es hablar o presumir. No sé qué es para ti disfrutar, cuando lo estás empezando a averiguar. Si es sentarte con amigos a una mesa y tomar una cerveza o si es ir a otro lugar. No sé si te gustan los hombres mayores, como yo, o de tu edad o más pequeños. No sé si te gusta que te acosen, como hago yo, o si prefieres algo más romántico.
Yo soy un egocéntrico y un chulo y me gustan de tu edad para amistad y todo lo demás. Mira si soy chulo que no hablo con nadie salvo por necesidad, aunque me pudra con ello: hablo con el charcutero, con el frutero o con el cafetero para que me dé el alimento. Por lo demás no quiero más. Miro más que hablo. Callo más que camino. Y cuando te veo espero a llegar a casa para imaginarme contigo. Y si algo quiero de ti es sexo, que es una forma de amar. Y entonces parece que estás conmigo. Y con eso parece que me basta. Pero no es así. Si contigo estuviera realmente podrían pasar dos cosas: que te deseara o que te repudiara. Sin embargo, con mi silencio y mi imaginación si te deseo es estupendo y si no nunca exististe.
