Martes por la noche: a Niki la llaman de su casa porque Samuel había sufrido un accidente gravísimo. Niki vivía en una ciudad a unos 160 km de donde nació, donde su familia y Samuel seguían viviendo. Ella se había ido hacia ya 4 años por estudio y actualmente estudiaba y trabajaba para mantenerse. Al recibir la noticia, considerando que en ese horario ya no quedaban mas Omnibus (a pesar de que el viaje no demoraba ni 2 horas) a su ciudad natal, se dirigió con lo puesto a lo de su novio, para que la acompañara a alquilar un auto, ya que su licencia estaba vencida desde hacía 3 meses. Matías aceptó sin más, fueron alquilaron el auto y partieron de inmediato.
A la media hora de salir Matías comenzó a sentirse mareado, le faltaba el aire y decidieron parar, pasaron unos minutos y él parecía desmayarse, por lo que Niki decidió conducir para llegar a destino y así llevarlo al médico. A unos pocos km antes de llegar, los para un oficial de tránsito: les dice que no se asusten que no han cometido ninguna infracción, pero es algo de rutina. Le pide los documentos, claramente Niki no los tenía en regla, el oficial le pide que baje ya que no está en condiciones de manejar, ella entonces le explica la situación, pero al oficial no parece importarle por lo que le ordena que baje y acate.
Niki siempre ha considerado que hay muchas cosas patas arriba en este mundo, pero como considera que solo su voluntad no va a cambiarlo, deja pasar estas situaciones. En cambio esta vez no solo está de camino a ver a alguien que quizás no vuelva a ver con vida, sino que también está arriesgando la salud de su novio.
Entonces toma aire y le pregunta al oficial:
¿Tan malo es que una persona maneje sin libreta cuando usted mismo vio que sabe hacerlo?
Sucesivamente sin darle tiempo a emitir sonido, contesta con un tono como si fuera el propio oficial el que hablara:
“Déjeme contestar a mí; NO, no es tan malo, pero el sistema así lo dicta, sabe qué pasa? si usted sabe manejar o no a nosotros no nos importa, lo que nos importa es que usted saque el bendito papel con el bendito sellito y pague el bendito precio para que nosotros podamos controlar, pero como eso no es suficiente ese bendito papel tiene una fecha de caducidad, pero no porque se deteriore, sino porque nuestro bolsillo se deteriora, se deteriora si no recibe ese bendito dinero de nuevo al renovarlo. Si usted no acata las reglas de vivir en sociedad, lamento informarle que deberá abonar otro bendito importe por desobedecer e ir a tramitar la renovación para que no se le cobre futuras multas y terminen quitándole su vehículo, por más que lo haya comprado con el sudor de su frente, que venga con alguien descompuesto de acompañarte, o que vaya a morir el papa.”
“¿Tiene idea con todo esto porque la sociedad esta tan desbalanceada? No es porque falte dinero ni porque falten normas, lo es porque las normas que existen están tan desbalanceadas como el corazón de la gente, el sistema te enseña a actuar así y asá, esto tiene que ser así o así, entonces los robotitos van creciendo se gradúan y acá están criando mas robotitos para las futuras generaciones. ¿pero quien crea personas? ¿donde te enseñan modales y HUMANIDAD?”
“Déjeme contestar también eso: ya ni en las casas, ni con sus propios hijos la gente enseña estas cosas porque es más importante invertir ese tiempo de estar en el hogar en trabajar, para pagar los diferentes profesionales que van a educar mejor a sus hijos, mejor que sus palabras, su apoyo y su AMOR.”
“¿Sabe qué? no me importa que en el país halla diferentes clases sociales y que haya diferencias monetarias en cada familia, si cada familia se rompe el culo para conseguir su nivel. Lo que me molesta es que haya gente que no puede progresar y familias más pobres a causa de los decomisos de los ambiciosos, de los que tienen el poder y la autoridad para dictar normas en esto que dicen que es una democracia. Aunque sobre todas las cosas lo que más me molesta de todo este sistema es que las leyes estén por encima del sentido de HUMANIDAD.”
Dicho esto en casi una fracción de segundo, cerró la ventana, encendió el auto y con el corazón disparado más que el cuenta-kilómetros, cometió su primera infracción de tránsito y su primera falta de respeto a una autoridad.