Nunca pensé que me pasara, ese día eran las 17:45 y empecé con dolores fuertes, era como que te sentía ya junto a mi pero nunca imaginé que todo eso me pasara. Cuando llegué al hospital la parte me miró y me dijo “no hay pediatras estoy solo yo y una enfermera”. Mi corazón empezó a latir tan fuerte no sabía que pasaba, era un sueño lo que estaba diciendo. Empecé a sentir que la beba ya estaba por nacer y la partera me derivó a otro lado de urgencia. La espera de esa ambulancia... mis dolores eran cada vez más fuertes, solo le pedía a Dios por mi beba, llegó la ambulancia y me subieron iba mi hija con la ropita fría de la beba, junto a mi lado el chofer y yo.
Con nueve dilatación era tan triste ver lo que estaba pasando, le pedía a Dios que llegara a esa sala y poder dar a luz a mi beba, no llegaba mas parecía infinito y yo ya no podía respirar, al fin llegó esa ambulancia y en la puerta me dijeron “no respires hasta llegar a esa sala”, fue tan mágico porque mi respiración se detuvo cerré mis ojos y cuando llegué, sentí ese llanto hermoso de mi beba Melisa.
Nunca pensé que eso me pasaría a mí pero mi beba nació bien en una sala fría, esa ropita fría pero gracias a Dios pude calentarla junto a mí, eso fue un milagro y ese milagro fue ver mi beba junto a mí. Fue mágico, soñado ver esos ojitos mirándome diciendo “mamá estamos bien” y gracias a ella que me ayudó. Gracias por haberme esperado y perdón por hacerte pasar frío, hoy mi beba tiene tres semanas muy bien, ahí entendí que lo que pasa en la vida hay que enfrentarlo sin miedo y lucharlo.
