Capítulo 1: El primer amor. Memorias de una adolescente.
El primer amor es la etapa del ciclo vital del ser humano, en cuya fase todo ser humano descubre la ilusión del enamoramiento, y de vivir todo ese proceso con intensidad y entusiasmo.
Me refiero a la era de la adolescencia, donde todos abandonamos el periodp de niñez, para iniciar un periodo en que el espíritu de vivir, pensar, actuar como más adulto y lograr más independencia en muchos ámbitos de la vida.
Cómo descubrimos el primer amor?
Realmente todo ente humano vive ese ciclo de diferentes maneras, por lo tanto, a quienes experimentan esa primera experiencia amorosa de adolescente, corresponden juzgar como les sucedió y no otras personas, hecho que no denota que no pueden prevalecer opiniones, ya que el intercambio de vivencias, espacios comunicativos e inclusive consejos, enriquecen toda relacion humana, pero muy diferente es imponer criterios propios, ya que todo ser humano debe ser respetado y valorado en sus múltiples fases.
Mi primer amor sucedió a los 14 años, dejaré en el anonimato a todas las personas quienes han integrado u conforman mi vida, pues es sumamente importante respetar su privacidad pero puedo decir que cuando viví ese periodo fue mágico, ya que comencé a experimentar nuevas sensaciones y sentimientos, de tal modo que marcaron un hito, antes y después en ese periodo personal de mi vida.
Senti un nuevo despertar que me llevó a conocer nuevas dimensiones de los sentimientos humanos.
Soñaba con su amor todos los días, intentaba estar cerca de él y al mismo tiempo lejos, pues sentí siempre temor que me descubriera. Hoy, ya siendo adultos, poseo una vision más madura, amplia, evolutiva y madura del amor, comprendiendo que amor es un bello sentimlento que surge desde el alma, jamás debe ser obligado y sobre todo anhelar la felicidad del ser amado, aun cuando esa alegría no sea junto a nosotras. Esa es la verdadera esencia del amor y así lo siento hoy.
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Capítulo 2:
Amar en silencio. Memorias de adolescente.
El amor es un maravilloso y noble sentimiento que surge y emerge espontáneamente, desde el alma y por consiguiente, jamás debe ser obligado ni forzado. Uno de los hechos claves que señala que hay amor patente y real en nuestros corazones, es cuando nuestras acciones y sentimientos se enfocan en el bienestar del ser amado, aun teniendo conciencia y conocimiento que esa felicidad no está con nosotros.
En esta segundo capítulo de mis memorias, quiero compartir y hablar sobre la connotación de amar en secreto a un ente humano, especialmente si tiene relación cercana de amistad con nosotros, o bien es un ser con quien compartimos diariamente y por distintos motivos.
Amar en secreto a alguien, durante la adolescencia, es una compleja experiencia vivida desde múltiples, diferentes aristas.
Y es por esta razón, que los diferentes procesos deben narrarlos sus propios protagonistas, originando espacios comunicativos para compartir con personas, enriquecer esas vivencias y no desde la crítica negativa o destructiva.
Amar a otra persona en secreto durante la fase de la adolescencia, implica un poco navegar entre la duda del ser o no ser, ya que tenemos aprehensiones, temores e indecisiones sobre si manifestar nuestros sentimientos a la persona amada o no, ya que primeramente, no conocemos los sentimientos del ser amado y desconocemos totalmente su reacción, en caso de abrir nuestros sentimientos a ellos.
En mi adolescencia, confieso que amé a una sola persona, y el hecho más increíble es que convivía diariamente con ella, y tener que simular un poco mis sentimientos, significaba un poco, mentir a mi propia persona y me producía tristeza, ya que demostraba profunda amistad hacia él y cuando en realidad, mi amor por él aumentaba y progresaba cada día más.
Recuerdo que mi ilusión era ser su polola, compartir con él, momentos inolvidables, apoyarlo en diversos ámbitos y aunque en esa época, era una adolescente de 14 años, temía claro los valores humanos y no me enfocada en sus virtudes y defectos, ya que considero que como seres humanos y pensantes, no podemos enrostrar errores o equivocaciones que muchas veces nosotros hemos cometido. Estos bellos valores, se denominan justicia, honestidad y rectitud.
Estoy convencida que en beneficio de seres amados queridos, podemos contribuir con óptimos consejos o crítica sana-constructiva, a su bienestar emocional. Pero no podemos confundir ese hecho, con la pretensión de imponer criterios, realizar descalificaciones o críticas destructivas para moldear la personalidad de los demás. Ya que ese hecho denota dosis de egoísmo y soberbia.
Finalizo este capítulo, expresando que la experiencia del primer amor, entrega vivencias y experiencias que nos hacen madurar, poseyendo mayor capacidad de análisis y comprensión de los hechos.
Personalmente, agradezco infinitamente haberlas vivido y tengo un profundo cariño por ese primer amor, a quien nunca olvidaré y mantendré en el anonimato, por respeto a la privacidad e intimidad de las personas.