Sentimientos, tenues, alegres y sinceros
que se transforman en una roca
con el pasar del tiempo.
Se vuelven obscuros, negativos y dudosos,
al lastimar de las palabras.
Son como un balde de agua fría en el corazón
penetrante y sin vacilar sólo se convierten
en el malestar del buen pensar, “negativo”.
